El español
es un idioma muy redundante. Todas las lenguas lo son, en menor o mayor medida; sin embargo, no todas las redundancias son incorrectas.
La redundancia es el uso innecesario de una o más palabras que se añaden a una oración con la idea de hacerla más clara, pero no aporta expresividad ni añade nada nuevo al significado de la frase. En resumen: se repite de forma distinta lo ya dicho. La redundancia no cumple ninguna función; por eso su uso no está justificado. Son censurables y deben evitarse. Ejemplos:
La redundancia es el uso innecesario de una o más palabras que se añaden a una oración con la idea de hacerla más clara, pero no aporta expresividad ni añade nada nuevo al significado de la frase. En resumen: se repite de forma distinta lo ya dicho. La redundancia no cumple ninguna función; por eso su uso no está justificado. Son censurables y deben evitarse. Ejemplos:
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| El Mundo, 19 de octubre de 2012 |
Años de edad. Una de las acepciones de año es ‘edad, tiempo vivido’.
Persona humana. Una persona es un ‘individuo de la especie
humana’.
Prever con antelación. Prever es ‘ver con anticipación’.
Mendrugo de pan. Un mendrugo es un ‘pedazo de pan duro o
desechado’.
Volver a insistir: Insistir significa ‘repetir o hacer hincapié en algo’.
Losa de piedra. Una losa
es una ‘piedra llana’.
Añadir/agregar
después.
No se puede añadir/agregar antes.
Progresar positivamente. Progresar implica
positividad; significa ‘avanzar, mejorar, hacer adelantos en determinada
materia’.
Pequeña casita. El sufijo –ita tiene valor
diminutivo.
Un
pleonasmo también es la repetición de términos innecesarios, pero se considera correcto
porque se usa como recurso expresivo con la intención de dar más fuerza, viveza
o espontaneidad a la expresión. José Martínez de Sousa nos ofrece estos
ejemplos de pleonasmos admisibles:
Subir
arriba, bajar abajo, salir fuera (o afuera), entrar
dentro (o adentro), volar por los aires, caer escaleras abajo,
subir hacia el cielo, verlo con los propios ojos, a nosotros nos gustaría, nunca jamás.
Ya sabemos que el acto de subir, por propia definición, solo puede ser hacia
arriba, como bajar es para abajo, entrar es dentro (entrar fuera sería
un disparate), se ve con los propios ojos (no con los de un amigo que nos los
ha prestado), nos gustaría y nunca o jamás, según el caso. Sin embargo, en
todos esos ejemplos la redundancia, más o menos transparente, es necesaria para
que el lenguaje no pierda fuerza y vigor.
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| Magazine (El Mundo), 14 de octubre de 2012 |
En muchos casos, la expresión ejemplo a seguir es evitable, ya que a seguir no aporta nada nuevo, pues un ejemplo ‘se propone para que se imite y siga’. Cuando queremos decir que el ejemplo se debe evitar, podemos decir mal o pésimo ejemplo.
Ciertos autores consideran correctas algunas redundancias que otros condenan. Esto se debe a que la frontera entre pleonasmo y redundancia a veces es difusa. De hecho, algunos estudiosos del lenguaje, como el sabio maestro Martínez de Sousa, no establecen diferencias entre redundancia y pleonasmo.


