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26/03/2017
Corrección de poesía
En el número diez de la revista Deleátur (clicar para leer el artículo completo; página 44), de la Unión de Correctores (UniCo), se ha publicado mi artículo sobre la corrección de poesía. Desde aquí doy las gracias a la revista y a quienes colaboraron conmigo: Eduardo Fraile, Belén Artuñedo, Mar Sancho y Julio F. Alcalá. También agradezco a Rosa Iglesias y Diego Ibáñez, estupendos compañeros de profesión, que revisaran el artículo.
¿Cómo se enfoca la corrección de poesía?
Corregir poesía no es cosa de atrevidos o insensatos. Los correctores de este género literario no somos espíritus elementales ni tenemos el alma en pena vagando por las esquinas del idioma. Para corregirla bien solo hay que saber interpretar las imágenes efectistas que el poeta proyecta en su texto. Tampoco creo que sea fundamental saber escribir poesía para corregirla, pero sí conviene haberse empapado de ella leyendo a los grandes y a los que no lo son tanto.
La poesía empezó a importarme cuando era muy pequeña y mi interés por ella fue creciendo conmigo. Cuando empecé a corregir de forma profesional, en 2009, contaba con un bagaje lector de obras poéticas bastante amplio. Tuve la suerte de estrenarme corrigiendo el poemario de una autora con un buen manejo de los recursos poéticos. Me inicié en este campo porque me lo pidieron, así que la corrección de poesía me buscó a mí, no yo a ella.
Algunos dicen que corregir poesía es difícil, pero quizá sea exagerado. Desde mi punto de vista, no lo es más que abordar cualquier otro tipo de texto literario. Corregir bien, en general, sabemos que no es tarea fácil. La dificultad que puede suponer trabajar con textos poéticos se salva con pasión y respeto hacia el género. Si a un corrector le apasiona la poesía, tendrá más posibilidades de enfrentarse a su labor con éxito. No es imprescindible tener una sensibilidad fuera de lo normal ni entablar una relación sentimental con el poema; pero, en mi opinión, sí se tiene que estar dotado de cierta sensibilidad para corregirlo bien. Hay que estar muy atento a la música, a la métrica y al ritmo, aunque, de distinta forma, esto último también es preciso en la corrección de la prosa poética y la narrativa.
La poesía no es un género tan minoritario como se empeñan en decirnos; sin embargo, muchos optan por autopublicarse, ya que las editoriales solo suelen apostar por autores consagrados. Es frecuente que los poemarios de autores noveles necesiten una corrección más profunda, que exige tener mucho cuidado para no pasarse con el maquillaje. Corrijo, sobre todo, las faltas de ortografía, las conjugaciones verbales incorrectas, las faltas de concordancia, el mal uso y el abuso de los posesivos, la falta o el exceso de los signos de puntuación, las comas criminales y la mayusculitis. Llamo la atención sobre los problemas de construcción del poema, como el uso de metáforas incoherentes o figuras retóricas mal empleadas, y cualquier mínimo cambio de estilo que efectúo se lo marco al autor con un comentario para asegurarme de que expresa la intención con que ha sido escrito. Hay poetas con un vocabulario muy rico y claro; otros son más rígidos y afectados y menos comprensibles. Por supuesto, siempre hay que respetar el estilo del autor, aunque puede darse el caso de que ese estilo sea casi inexistente y que la corrección corra el riesgo de acabar convirtiéndose en otra cosa.
Cuando alguna editorial me ha encargado la corrección de un poemario, ha sido de un autor con más experiencia. Entonces es cuando se nota el oficio del poeta; por eso hay que tocarlo muy poco. Lo normal es que estos textos solo necesiten una corrección ortotipográfica: dobles espacios, alguna coma que sobra o falta, comillas o cursivas claramente impropias, tildes que se resisten a eliminar, mayúsculas o minúsculas incorrectas y alguna errata. No puedo hablar de obras traducidas porque no he corregido ninguna hasta ahora.
No existen manuales específicos para corregir poesía. Hay que seguir las normas de la RAE, pero adaptarse al poema: el contexto siempre manda. El buen poeta explora y crea lenguaje. Si sabe hacerlo bien, habrá que tocarlo poco, salvo algún despiste. Por ejemplo, si el poeta ha escrito un verbo que no admite un uso intransitivo, un adjetivo desconcertante o una preposición que parece no encajar, casi seguro que no se trata de un error, sino de un juego malabar dentro de esa exploración de los límites del lenguaje. Aunque la poesía es el género literario que más licencias permite, también debe cumplir un objetivo, y no todo vale. El sentido común también es necesario para corregir poesía.
El maestro José Martínez de Sousa, en su manual Ortografía y ortotipografía del español actual, nos ofrece una información valiosa en cuanto a la correcta disposición de los párrafos, los versos, las firmas y los títulos de los poemas. Si bien los aspectos de estilo se aprenden leyendo poesía de diferentes autores y editoriales; cuanta más, mejor. En fin, soy consciente de que voy a decir una obviedad, pero a corregir poesía se aprende corrigiendo poesía.
Tal vez no haya un gran número de correctores profesionales especializados en este campo porque no abunda el trabajo ni suele pagarse de manera especial. Esto no quiere decir que se editen pocos poemarios, sino que no se corrigen muchos. Este tipo de textos exige un contacto casi permanente con el autor, algo que supone un tiempo extra de trabajo, que no suele considerarse a la hora de cobrar. Sin embargo, quienes amamos la poesía preferimos trabajar con este género literario a pesar de todo.
08/09/2011
El *ÁIRE de Valladolid es vida
El tema que hoy nos ocupa es el *ÁIRE de las personas que se reunieron para abanicarse en la Acera de Recoletos el pasado domingo 4 de septiembre. Porque el aire de Valladolid tiene algo distinto (ya lo dijo el poeta). Una de sus diferencias nos la muestra el Ayuntamiento de Valladolid a través de un anuncio de la Fundación Municipal de Cultura:
Ampliadlo si lo veis necesario y fijaos en la segunda parte del anuncio: la a de AIRE va acompañada de una tilde.
En aire las vocales ai forman un diptongo, es decir, un conjunto de dos vocales (a vocal abierta, i vocal cerrada) que se pronuncian en la misma sílaba; por eso no lleva tilde: es palabra llana que termina en vocal.
Después han escrito *RECORD, sin tilde, tal vez porque luego le sigue GUINNESS, y es grafía inglesa. No obstante, debe usarse la grafía hispanizada récord, ya que se trata de un texto en español.
¿Tampoco cuentan con un corrector en el Ayuntamiento de Valladolid?
En aire las vocales ai forman un diptongo, es decir, un conjunto de dos vocales (a vocal abierta, i vocal cerrada) que se pronuncian en la misma sílaba; por eso no lleva tilde: es palabra llana que termina en vocal.
Después han escrito *RECORD, sin tilde, tal vez porque luego le sigue GUINNESS, y es grafía inglesa. No obstante, debe usarse la grafía hispanizada récord, ya que se trata de un texto en español.
¿Tampoco cuentan con un corrector en el Ayuntamiento de Valladolid?
Definición del Diccionario panhispánico de dudas:
récord. 1. Voz tomada del inglés record, ‘marca o
mejor resultado homologado en la práctica de un deporte’. Se utiliza
frecuentemente en sentido figurado, fuera del ámbito deportivo. Su plural es récords
(→ plural,
1j):
«La BBC espera
batir todos los récords de audiencia el lunes que viene con la entrevista a
Diana» (Vanguardia [Esp.] 16.11.95). En español, tanto el
singular como el plural deben escribirse con tilde. En algunos países,
especialmente en Chile, comienza a circular la forma récor (pl. récores),
mejor adaptada al español y, por tanto, más recomendable que récord: «Alabada
y criticada por la elección de sus obras es, sin embargo, reconocida por su
habilidad para conseguir récores de espectadores» (Sur@
[Chile] 25.4.01). Por su extensión, se considera aceptable el uso del
anglicismo adaptado, aunque se recomienda emplear con preferencia los
equivalentes españoles marca, plusmarca o mejor registro: «Superó
la marca que [...] tenía el excelente bastonista español Severiano
Ballesteros» (Universal [Ven.] 15.4.97); «La búlgara Stefka
Kostadinova estableció la plusmarca mundial de salto de altura» (País
[Esp.] 1.2.87); «El mejor registro de esta nueva categoría quedó en manos de
Juan Carlos Rossotti» (NProvincia [Arg.] 6.4.97).
Como ya os he contado en otras ocasiones la forma correcta de la escritura numérica de las horas, no voy a repetirme más, aunque sí diré que no hay ninguna bien escrita.
Al principio he hecho referencia a que un poeta ya escribió sobre el aire de Valladolid. No era una broma. Os dejo, pues, un poema en prosa de Eduardo Fraile, a quien ya cité en la entrada «No solo de correcciones vive este blog». Pertenece al poemario Con la posible excepción de mí mismo, el primer libro que publicó su editorial Tansonville en 2001.
Una maravilla...
26/07/2011
No solo de correcciones vive este blog
El poeta y editor Eduardo Fraile Valles leerá poemas del poeta latino Propercio y de su nuevo poemario Y de mí sé decir..., editado por Tansonville, el viernes 29 de julio en el Museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras, Olmedo (Valladolid).
Yo, que soy una enamorada de su obra poética, insisto en acudir a las invitaciones que tan amablemente me ofrece por ver si así se me va pegando un poco de ese talento suyo que hace de él tan buen poeta.
Para los más avispados: sí, aquí también hay un gazapo, pero el culpable no es el autor, sino quien ha transcrito el poema en la invitación.
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